¿Cómo se aplica?
Es un procedimiento sencillo: se colocan unos electrodos en una zona concreta del cráneo, según las áreas que se quieran estimular en cada caso, transmitiendo la corriente al paciente. El protocolo (intensidad y colocación de electrodos) se adapta a cada patología siguiendo la evidencia científica. No requiere preparación previa por parte del paciente.